Traspasar la frontera

Un día cualquiera. De un mes cualquiera. Quizás no de un año cualquiera.

Me asomé al mundo y vi a un montón de personas hablando sobre la libertad de expresión. Reivindicándola. ¡Qué cosa más extraña!

¿Ha tenido que pasar una desgracia para que todo el mundo se dé cuenta de que la libertad de expresión lleva tiempo, demasiado, cojeando al menos de alguno de sus términos? ¿Quizás de libertad? ¿Quizás de expresión?

El caso es que nos hemos creído que no, que hasta aquí estas cosas les pasaban a otros, y que quizás les sucedían por algo. Nos hemos emborrachado de usar el término grandilocuentemente. Todos. Y ahora eres tú el que estás amenazado. Y el otro. Y el de más allá. Y ahora es cuando duele.images

La libertad de expresión lleva años acorralada pero perfectamente envuelta en un celofán que parece decir lo contrario. Y hay algunos cientos de millones que se quisieron creer que todo iba bien porque sólo se fijaban en el envoltorio. Hasta hace unos días. Hasta que el terror se hace presente.

Muchos otros no usan pistolas pero callan bocas de diversas maneras torticeras. Y se creen libres de pecado por ello. Pero el pecado actúa por acción y por omisión. Y es igual de mezquino el que ataca esa libertad de expresión que el que se deja atacar porque cree que dejando hacer o mirando para otro lado igual consigue algo a cambio. Un algo que, sin duda, es campeón de la ruindad.

Sin embargo, tengo la impresión de que esto ya va a tener un corto recorrido, de que ya nos hemos precipitado al abismo. Aunque mientras dure la caída todavía vamos a ver a muchos dando codazos en el aire, intentando sobrevivir a la miseria convirtiéndose en los más miserables. Allá ellos. No se dan cuenta de que ya son sólo zombies.

Lo que ha ocurrido con el asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo es que de pronto muchísimos se han dado cuenta de que estamos todos en peligro. Se ha traspasado la frontera. Por eso mismo no es el tiempo de las palabras huecas. Es el tiempo de demostrar que sí queremos libertad de expresión. Pero de la de verdad. De la buena. Y que sólo protegiéndola a ella nos protegeremos todos.

Se acabó. Esto es pura supervivencia. ¿Hasta dónde dices que estás dispuesto a luchar por tu libertad de expresión? ¿Y por la mía?…

 

 

 

 

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