Lo que sepultó la nieve y otras teorías

Desde que Grecia no es Grecia y España no es España las cosas han cambiado mucho. Nieva, por ejemplo.

Que nieve en febrero es bueno ¿no?

Ya nos asombra que nieve en invierno y haga calor en verano. Así están las cosas.

Después de las nieves, dice el refrán que vendrán los bienes. Veremos.

Al menos tendremos agua en verano. Pero primero habrá que esperar al deshielo. Correrá el agua libremente por las calles. Sin dueño, sin reglas, sin normas. Como siempre sucedía cuando los elementos eran los que mandaban y nosotros jugábamos otro papel. No tratábamos de poner puertas al campo. Eso fue más o menos así hasta que nos vendieron otra moto.

IMAG1910_2Igual en las próximas semanas se lleva el río el prado y en agosto no tenemos dónde tomar el sol. Pero esto nos ha pasado toda la vida. La incógnita de cada año era saber de qué lado del Burbia nos tocaría tostarnos al sol. Y no nos enfadábamos ni redactábamos una directiva europea condenando al río a devolvernos el prado.

Ah, que no, que hace años que ya no vamos al Burbia a refrescar. Ya sólo volvemos para hacer las fotos de la riada o del deshielo. Entonces nos damos cuenta de que la riada se llevó muchas más cosas. Algunas, unas pocas, para mejor. Muchas otras para vaya usted a saber qué.

Será que no volvemos porque se enfrió el agua del Burbia, que como todo la parte del mundo que baña sabe, antes era caldosa. Ah, que tampoco. El agua era gélida antes y ahora. Entonces ¿qué es lo que cambió la forma en la que veíamos el mundo?

Una tarde de agosto cayó tal tormenta que estuve a veinte metros de mi casa sin poder regresar a ella durante varias horas. Rayos, truenos, lluvia a mansalva… Yo veía la puerta de mi casa, pero era imposible atravesar el barrizal. Saqué la libreta y me puse a escribir mientras caían chuzos de punta. Y de ahí salió un cuento que nunca leí a nadie. Y de ese cuento, otro cuento. Y un clavo saca otro clavo.

A veces me da pena que aquél día de verano no me hubiese dado por pensar en el romanticismo de empastar muelas. Hoy, mi visión del mundo sería otra. Mi cuenta corriente tendría muchos ceros a la derecha. Y me importarían nada el Burbia y el prado.

Nieva en invierno y hace calor en verano. ¿Será posible?

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