Dale otra oportunidad al martes

Florencia, 15,45. Este martes lluvioso se merece otra oportunidad.

A las 7 de la mañana, cuando el despertador conectó con la radio musical, Miranda y Blake corrieron a la vez hacia la ducha. Ella la alcanzó por una milésima de antelación. Blake comenzó a afeitarse.

-¿Nos vemos para comer? -preguntó Blake-.

-Te aviso. Pero no creo. Tengo pruebas de fotografía a la una. Terminaremos de instalar todo el decorado a esa hora.

-Pero si cambiara la previsión, me lo dices.

Miranda terminó de arreglarse y tras un café rápido con tostadas, salió corriendo, como siempre, hasta el estudio de fotografía. El tráfico a esta hora es infernal incluso en la Vespa. Hay que remontar las aceras y adelantar por la izquierda y por la derecha. Pero aún así es casi imposible llegar a la hora. Hoy, por si faltaba algo, llueve.

-Llego tardísimo, Ennio ¿Me perdonarás? La lluvia…

-Ya, Miranda. O el sol. Siempre lo mismo. Comienza a preparar el set. Hay que regular los focos y orientar las sombrillas.

-¿Y los demás, Ennio?

-Pues yo qué sé. La lluvia. O el sol. Sois todos de un irresponsable…

El estudio de fotografía por fin va a vivir su gran oportunidad. Ha sido elegido para unas tomas de la película que rueda Fabrizio Monti. Y esto supondrá el lanzamiento definitivo hacia donde siempre quiso llevar Ennio su empresa. Miranda se puso manos a la obra.

De pronto, se escucha un estruendo en la parte de atrás. Qué extraño. Nadie entra por el almacén al estudio. Ennio y Miranda dejan lo que están haciendo y corren hacia la parte de atrás. Al llegar, la puerta está rota. Da a un pequeño patio empedrado que a veces han usado de exterior para las fotografías.

Primero sale Ennio y casi tropezando con él, Miranda. De repente, se hace la oscuridad. Caen al suelo. Alguien les ha golpeado con un objeto pesado. Se desploman y dos charcos de sangre comienzan a extenderse por el empedrado.

Blake mira el reloj. Es la una ya. Suspira. Miranda no vendrá a comer hoy tampoco. Es ya demasiado tiempo sin hablar con tranquilidad, sin hacer una vida juntos. Siempre con prisas de un lado al otro. Nunca hay un momento para pensar y hacer cosas en común, para programar una cena, o una salida al cine, al teatro, o a un concierto. O a pasear… Algo que los identifique como pareja.

Blake piensa que es demasiado. Está harto. Saca el móvil. Nada. Ni un mensaje de Miranda. Su teléfono no está en línea desde ayer.

Está frente a la trattoria. Saca el teléfono otra vez. Mira las últimas llamadas. Marca el número de Angela. Llegará en un momento. Mientras, él entra, se sienta en la mesa que comparten habitualmente y pide un aperitivo.

-Hola Blake ¿Te ha vuelto a dejar tirado? -dice Ángela al llegar a la mesa en la que ya está él, mientras recoge el guante que se le acaba de caer al suelo-.

-Sí. Pero ya me cansé. Demos el paso, Angela.

-¿Estás seguro?

-Sí. Ya sí. Comamos y después vamos hasta casa. Recojo unas cosas… ¿Me puedo instalar en la tuya?

-Claro que sí. Estoy muy contenta, Blake. Tú no te mereces esta situación. Llevo tanto tiempo esperando esto…

Son las 15,45. Este martes lluvioso, piensa Blake, se merece otra oportunidad.

Terminan de comer. Pagan y se van. Irán hasta casa y hará una maleta con ropa para pasar tres ó cuatro días. Después de hablar con Miranda volverá a por el resto de las cosas.

En la trattoria suben el volumen del televisor. Un doble asesinato casi al lado de donde están. Es el estudio fotográfico de Ennio. Pero ¿qué ha ocurrido? ¿cómo puede ser? Ennio es cliente habitual del restaurante. El silencio es sepulcral. La periodista dice que los carabinieri tienen un hilo del que tirar, un guante de mujer que apareció en la escena del crimen.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: